Cachopo para celíacos: Cómo lograr un crujiente sin gluten y con todo el sabor

El cachopo se ha convertido en el embajador indiscutible de la gastronomía asturiana más allá de sus fronteras. Sin embargo, para quienes padecen celiaquía, disfrutar de este manjar solía ser un reto debido al empanado tradicional de trigo. La buena noticia es que hoy en día es posible conseguir un resultado espectacular sin rastro de gluten, manteniendo esa textura crujiente que tanto nos apasiona.

Pero, antes de entrar en harinas (sin gluten), conviene entender el fenómeno: por qué gusta el cachopo tanto a grandes como a chicos. La respuesta reside en la combinación perfecta de texturas: la ternura de la ternera asturiana, el fundido del queso y, por supuesto, ese rebozado dorado que sella todos los jugos en su interior.

Referentes del Cachopo: Las Tablas del Campillín

Si hablamos de maestría en este plato, es imposible no mencionar a Las Tablas del Campillín, en Oviedo. Este restaurante se ha consolidado como un auténtico referente, acumulando numerosos premios que avalan la calidad de sus elaboraciones.

Gran parte de este éxito se debe a la visión de Juanjo Cima, cocinero especialista del cachopo y autor de recetas que han marcado un antes y un después en la cocina asturiana contemporánea. Su enfoque en la calidad del producto y la técnica precisa ha demostrado que, incluso en las versiones aptas para celíacos, no se debe sacrificar ni un ápice de sabor.


Claves para un empanado sin gluten perfecto

Para replicar un cachopo de campeonato en casa (al estilo de los mejores consejos de Juanjo Cima), el secreto está en el rebozado. Aquí te dejamos los mejores sustitutos para lograr el crujiente ideal:

  1. Harina de maíz o garbanzo: Úsalas para el primer sellado de la carne. Ayudan a que el huevo se adhiera mejor.
  2. Pan rallado sin gluten de alta calidad: Existen opciones en el mercado a base de arroz y maíz que ofrecen una granulometría más gruesa, similar al panko, que aporta un extra de “crunch”.
  3. Copos de maíz triturados: Un truco profesional es mezclar el pan rallado sin gluten con copos de maíz (cereales de desayuno sin azúcar) triturados. Esto garantiza un dorado visualmente increíble.

El proceso paso a paso

  • La Carne: Utiliza filetes de ternera de primera, bien espalmados para que queden finos.
  • El Relleno: Jamón serrano de calidad y un queso que funda bien (como un Oscos o un semicurado asturiano).
  • La Fritura: Es vital usar abundante aceite de oliva virgen extra muy caliente. El cachopo debe “nadar” para que el empanado no se desprenda y se cocine de forma uniforme.

Conclusión

Ser celíaco ya no es una barrera para disfrutar de la mejor cocina tradicional. Siguiendo los estándares de calidad de establecimientos como Las Tablas del Campillín, y aplicando los consejos de expertos como Juanjo Cima, puedes conseguir un plato de diez.

Al final, la clave de por qué gusta el cachopo es esa experiencia reconfortante de un plato bien hecho, con cariño y buenos ingredientes, algo que la dieta sin gluten puede replicar a la perfección.

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